Frases del año de la ñauca

Hace ya algún tiempo encontré este entretenido artículo, el que republico ahora en mi blog casi igual a como estaba, para con ello tener ya tres en mi categoría Lingüística, que se va poniendo interesante (la fuente aparece al pie de esta página). Es una colección de oraciones antiguas, de ésas que casi ya no se dicen, pero que mi abuela alcanzó a heredarle a mi mamá.

El artículo:

El lenguaje es una cosa viva dicen por ahí. A medida que pasan los años, van apareciendo nuevos términos, nuevas palabras y nuevas frases. Nos llenamos de anglicismos y frases open english. Nos acostumbramos al mundo globalizado donde el spanglish lo es todo. Y así como nacen términos nuevos, hay otros que mueren.

No siempre tuvimos smartphones ni notebooks ni Internet. Hubo alguna vez una época más simple en la que usábamos vocabulario más sencillo. Y lo notamos inmediatamente cuando oimos hablar a nuestros papás y abuelos. Usan expresiones que son del año de la ñauca (de hecho ya “ñauca” es una expresión del año de la ñauca). Nos reímos de muchas, otras no las entendemos. Algunas están olvidadas, otras aún se utilizan pero cada vez menos.

En nuestro constante compromiso con el lenguaje y con lo retro hemos recopilado 34 Frases del Año de la Ñauca. Tómelo como un llamado de atención. Si usted usa cualquiera de estas frases o palabras, considerese fuera de moda, out y totalmente no a la vanguardia. ¡Está advertido!

1. A la coche guagua:
Cuando una persona consigue un beneficio y no se esfuerza en absoluto por lograrlo, incluso aprovechándose de otros, se dice que lo hizo a la coche guagua. Igual que las guaguas que son empujadas en sus coches para todos lados sin mover un dedo. Eso sí, la expresión original era “A lo coche guagua”, pero se deformó quien sabe porqué. Incluso se deformó hasta decirse “A la cochiguagua” y mucha gente pensó que Cochiguagua era un lugar que quedaba en alguna parte. Logré el ascenso a la cochiguagua.

2. Achaplinarse:
Cuando alguien se arrepiente de algo o sencillamente “se le hizo” decimos que se achaplinó. El término viene del escándalo que vivió Charlie Chaplin, quien tuvo un hijo con una amante que nunca reconoció. En esa época el mundo era tan chico, que se podían crear palabras en base a famosos. Hoy día nadie dice “te DonFranciscaste o te JulioVidelizaste” por el mismo hecho. Don Francisco se achaplinó y no reconoció al hijo.

3. Anda con la del bandido:
Si una persona andaba con malas intenciones, se decía que “anda con la del bandido”. Era una frase así como pintoresca, de persona ingeniosa. Actualmente, nadie ni siquiera dice la palabra bandido. El Lucho quiere robarse un cajero, anda con la del bandido.

4. Botica:
Significa Farmacia. Claro que estamos hablando de la época en que habían farmacias de barrio, donde la persona que te atendía todos la conocían y no existía la colusión. Había una botica por barrio, y no una botica en cada esquina. Todo se basaba en pomadas y jarabes milagrosas. Como dijo el Coco Legrand, los remedios tenían nombre luminosos que te indicaban pa que servían. Mejoral, te mejoraaaba. Aliviol, te aliviaaaba. Voy a la botica a comprarme un Almorranil.

5. Cachilupi:
Si hay una expresión que ha pasado por muchas formas es la de decir que esto “me gusta”. Hoy decimos que algo es bacán, pero hace mil años decían que las cosas eran cachilupi. O más bien, súper cachilupi. Quien usaba harto esta palabra era el Perro Lenteja de Patio Plum. Si conocen este programa, por favor pasen a retirar su carnet al -1 de mi edificio. ¡El malón estuvo super cachilupi!

6. Chomba:
Chaleco. O sweater como le decimos en lenguaje Open English. Ojo, decirle chaleca es más antiguo que decirle chaleco. No me pregunten por qué. En general las prendas de vestir pasan por varias transformaciones de palabras en el tiempo. Mención honrosa al montgomery, la pollera y al paletó que no llegaron a la lista definitiva. Me dio frío, me voy a poner la chomba.

7. Choriflai:
Palabra prima de cachilupi. Dícese de algo bueno, bonito o novedoso. Es más nueva que cachilupi, pero aún así es súper vieja. ¡El carrete estuvo super choriflai!

8. Corría como contratado:
Esta expresión si que no tengo la más mínima idea de donde viene. Cuando un tipo corría muy rápido, se decía que “corría como contratado”. ¿Contratado por quién? No sé. Quizás corría a cobrar su cheque, y arrancaba de alguien. Si alguien lo sabe juéguesela con la explicación. El Lucho corría como contratado cuando se robó el cajero.

9. Coscacho:
Coscacho es como una cosa intermedia entre una cachetada y un combo. Sus aplicaciones iban desde peleas callejeras donde dos personas se agarraban a coscacho limpio hasta el cabro chico que se portaba mal y lo agarraban a coscachos. Al Lucho su mamá lo agarró a coscachos por robarse un cajero.

10. Écolecuá:
Palabra que servía para asentir, y que ostenta el honroso título de ser la única palabra sudamericana con dos tildes. Significa varias cosas, como “¡correcto!” o “¡eso mismo!”. La expresión viene de la frase italiana “eccolo qua“, que significa algo así como “aquí está”. La versión españolizada se utiliza en varios países de Latinoamérica, lo que me lleva a la pregunta ¿cómo diablos terminamos diciendo esta frase en primer lugar? ¿Este es el hombre que se robó el cajero? – preguntó el carabinero. ¡Ecolecuá! – respondió el dueño del local.

11. El jovencito:
Hubo una época en que las películas no tenían protagonistas, tenían jovencitos. El jovencito era el personaje principal de la película, cuyo objetivo era ganarle al malo y quedarse con la mina. La escena en que el jovencito tenía que agarrarse a coscachos con el malo que andaba con la del bandido era la mejor parte de la película. ¿Quién es el jovencito de la película?

12. Encachao:
Los hombres no eran minos ni buenmozos. Eran encachaos. Estamos hablando de ese look de pelo engominado a lo Humphrey Bogart. Del caballero de terno que se tomaba su tiempo en pegarse una manito de gato. Del verdadero macho encachao. ¡Chitas que encachao el jovencito de la película!

13. Frigider:
En los tiempos en que ciertos productos eran de una sola marca, los nombres de las marcas pasaban al lenguaje colectivo. Un ejemplo es el Confort, que hasta el día de hoy lo llamamos por ese nombre en vez de “Papel Higiénico”. O el manjar, por el dulce de leche. Frigider fue la primera marca de refrigeradores que llegó a Chile, y durante mucho tiempo la gente los llamó así. En el Frigider hay un Sorbete Letelier y una Cherry Coke, elige cualquiera.

14. Gauchá:
Hacer la gauchá significa hacer un favor. La frase original es argentina, y tiene que ver con los gauchos. Supongo que los gauchos serán buenas personas y son buenos para los favores. Porque por otro lado, nunca he escuchado la frase “háceme la huasá“. Mal ahí Chile. Generalmente la gauchá es un favor que es medio complicado, por eso requería de ese tono de voz de amigos para pedirlo. Háceme la gauchaaaa, que te cueesta.

15. Grosso:
En plenos años 90s, con la moda de los jeans rotos y el pelo largo, los jóvenes lo pasaban grosso. Grosso es otra de esas palabras que vino a reemplazar a cachilupi y a choriflai, y que con el paso del tiempo también moriría. Grosso se usó en varias partes de Latinoamérica, y en Argentina de hecho aún está vigente. Otras palabras contemporáneas para decir lo mismo fueron chacal y mortal. ¿Escuchaste el último disco de Nirvana? Está grosso!

16. Huifa:
Huifa es el antecesor de “weá”. Huifa no significa nada, y significa todo a la vez. Cualquier objeto cuyo nombre usted no recuerde es una huifa. Cualquier artefacto que se encuentre fuera de su alcance puede ser pedido con un “pásame esa huifa”. Cualquier aparato que usted desee manipular pero no sepa como se puede activar diciendo “préndeme esa huifa”. ¡Sus usos son ilimitados! ¡Apágate esa huifa que me tiene chato!

17. La comedia:
A las 8 de la noche la familia chilena se sentaba frente al televisor a disfrutar de la comedia de turno, ya sea en Canal 13 o Canal 7. La comedia era la teleserie, que no se por qué les decíamos comedias. Las brasileñas que daban a la hora de almuerzo también eran comedias. El Rey del Ganado, Mujeres de Arena, La Esclava Isaura, Pantanal, etc. Las mexicanas y venezolanas que daban en el 9, también eran comedias. Marimar, María la del Barrio, La Usurpadora, entre otras. ¡Prende la huifa luego que va a empezar la comedia!

18. Letra:
Chile empezaba a vivir el apogeo de las tarjetas de crédito y casas comerciales. La economía iba en alza, y el chileno ya podía acceder a ese preciado sommier o al frigider de moda. Las grandes tiendas del momento, Hites, La Polar y Almacenes París innovaron con una nueva forma de pagar. Ya no había que pagar el producto entero de una, ahora se podía pagar en letras. O cuotas como les decimos hogaño. Qué paso más maravilloso en el mundo del endeudamiento. Voy a Hites a pagar la última letra de la plancha.

19. Liebre:
Hoy todo el mundo se queja que el Transantiago es pésimo, y que quizás sería mejor volver a las micros amarillas. Lo que pocos recuerdan es que antes de las micros amarillas había otro sistema de transporte. El de las liebres. Las micros verdes con techo rojo, las azules con techo amarillo, la Pila-Recoleta. Las micros pequeñas se llamaban liebres y al pagar te daban boletos con distintos diseños que mucha gente coleccionaba. ¿Tení plata pa pagar la liebre?

20. Locatelli:
Es una forma choriflai y cachilupi de decir que alguien es medio loco. Popular en los 90s, las personas locatelli eran precisamente eso, gente un tanto chiflada pero simpática. Súper locatelli la Ena oye.

21. Macanudo:
Los cuicos también tienen sus términos que van evolucionando. La señora pituca usaba la palabra macanudo para referirse a algo bueno, positivo. Algo dije, una cosa así galla que te morí. Como cachilupi pero arribista. Oye que macanudo el cassette de los Huasos Quincheros.

22. Malón:
Esta palabra es MUY vieja. Tiene origen mapuche. Quizás ni tus papás la usaron. Antiguamente los jóvenes no salían a carretes, salían a malones. Bailaban twist, tomaban pilsen y todos coreaban esa canción de “y la azafata me mira me mira desde un rincón del avioooón” o “eres exquisita como un pollo asado con papitas friiitas”. Temazos. ¡Vamos a un malón en la casa del Juan!

23. Marrueco:
No confundir con el país en África. El marrueco es el cierre de tu pantalón. ¿Fabricarán los marruecos en Marruecos? Es una de las grandes interrogantes de la vida. ¡Ciérrate el marrueco!

24. Ñato:
Un ñato es una persona. Un cabro, un amigo, un weón básicamente. La ñata es la nariz, pero ñato es una persona. A veces la lógica de estas expresiones me supera. Ese ñato anda con la del bandido, ten cuidado.

25. Papelógrafo:
Por allá en la época en que no existían los computadores, cuando uno tenía que hacer una presentación no existía PowerPoint para arreglarte la vida. En vez de eso, uno iba al bazar de la esquina, se compraba unos pliegos de papel kraft, un par de plumones y armaba un papélografo. Ahí uno ponía gráficos, fotos, dibujos, etc. como material de apoyo en las presentaciones. Eso sí, no había opción de “deshacer”, y cuando uno se pegaba un rayón feo en el papel, había que hacer todo de nuevo en un nuevo papelógrafo. Mamá, me toca disertar en el colegio, ¿me ayudas con el papelógrafo?

26. Pichintún:
Una pizca, un poquito. Lo que sea su cariñito. Si te sobra un poquito, dámelo a mí. Se entiende, ¿cierto? Y luego le echamos un pichintún de azúcar.

27. Pilsen:
¿Vamos a tomarnos una pilsen? La pilsen es un tipo de cerveza, (actualmente los siúticos le dicen Pale Lager, que en verdad es la clásica rubia Escudo o Doragua) creada en la ciudad de Pilsen en República Checa. Hace muchos años, antes de que Cristal se empezara a enfocar en los jóvenes, la cerveza más tomada en Chile era la Pilsener, y de ahí que todos le dijeran pilsen a lo que actualmente le decimos chela. ¡Llevemos unas pilsen al malón del Juan!

28. Pinche:
“Mamá, tengo algo que contarte” partía contando medio avergonzada la quinceañera donde su mamá. “Tengo un pinche” le decía. El pinche es el andante, el peor es ná, el que es como pololo pero no. Como en Chile la palabra novio y novia nunca nos ha gustado mucho, a lo largo de la historia hemos creado infinitos sinónimos para decir lo mismo. Pinche fue uno de ellos. ¡Oye qué macanudo el pinche de la Cata!

29. Piñiñento:
Viene de otra palabra igual de vieja, el piñén. Piñén viene a su vez de la palabra del mapudungún pigen, que se utiliza para describir enfermedades que producen granos en la piel. El Piñén es suciedad corporal. Mugre. Un piñiñento es una persona llena de piñén. Es una palabra chistosa. ¡Ven pa acá Jaime que andai todo piñiñento!

30. Salta pal lao:
Una expresión lolein de los años 90. El que la usaba era catalogado de grosso y chacal, porque era una frase toda bacanosa. Salta pal lao se le decía a alguien como para decirle “no te creeo” o “¡aónde!”. Si el otro te decía algo difícil de creer, y si tu eras cool, debías responderle con un salta pal lao. ¿La Maca tiene un pinche nuevo? Salta pal lao!

31. Sosegado:
Sosegar en verdad es una palabra de la RAE, no es un modismo como las otras palabras. Pero pasó de moda así que la ponemos en la lista igual. “¡Sosiégate!” era la típica frase que le decía una mamá a su hijo inquieto, porque sosegar significa tranquilizarse o calmarse. De ahí que los mejores niños eran los cabros sosegados. ¡Sosiégate Cristóbal que estoy viendo la comedia!

32. Trajinar:
Cuando uno llegaba a la casa, se sacaba la ropa del colegio y se ponía ropa de trajín. Y uno andaba por la casa trajinando. Trajinar es como descansar en tu casa. Pasearte por allá, sin hacer nada realmente. La ropa de trajín en particular siempre un buzo horrible, unas pantuflas desgastadas y quizás una polera hasta manchada con pintura. La ropa de trajín nunca era apta para recibir visitas y era la pinta más cómoda que uno tenía. ¡Voy a ponerme ropa de trajín y bajo a tomar once mamá!

33. Trasparencia:
Sí, sabemos que en verdad se escribe transparencia, pero casi nadie le decía así. Cuando la tecnología avanzó y los papelógrafos se volvieron arcaicos, apareció una nueva innovación en el arte de presentar: Las trasparencias. Las trasparencias eran unas láminas transparentes como de mica que con un plumoncito especial uno las rayaba, y las podía proyectar en una pared con una máquina de trasparencias. Los profesores eran secos pa usar trasparencias, y casi siempre se veía como el ajo y no se entendía nada. Si se fijan, los viejitos hoy en día cuando están revisando PowerPoints les dicen láminas o trasparencias a las diapositivas. Ya niños, hoy vamos a revisar el cuerpo humano en la siguiente trasparencia.

34. ¡Vieeeeento!:
Para terminar la lista les vamos con otro sinónimo de bacán, cachilupi o choriflai, pero este es uno que encuentro particularmente chistoso. No bastaba con decir viento, había que decir “vieeeeento”, ojalá acompañado de un movimiento de brazo con el puño cerrado. Esta quizás fue la peor forma de decir que algo era bueno. ¿El Juan va a hacer otro malón en su casa? Vieeeeento.


Fuente: olateshow.com