Desiderata

Hoy conversaba con mi esposa acerca de esta antigua afición mía por registrar gran parte de mi propia vida con fecha y hora, y es que uno nunca sabe cuándo dejará de estar aquí. Y puede que mi cuerpo ya se haya deshecho cuando Paula o Emilia necesiten todavía un buen consejo de su padre. En este poema que ha guiado varios de mis pasos, hijas de mi amor, les envío más de un puñado.

El texto

Camina plácido entre el ruido y la prisa, y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio. En cuanto te sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Enuncia tu verdad de una manera serena y clara; y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante; también ellos tienen su propia historia. Esquiva a las personas agresivas y ruidosas, pues son un fastidio para el espíritu. Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea, ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar del tiempo. Sé cauto en los negocios, pues el mundo está lleno de engaños; mas no dejes que esto te ciegue a la virtud que existe. Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales, y por doquier la vida está llena de heroísmo. Sé sincero contigo mismo. En especial, no finjas afectos; pero tampoco seas cínico en cuanto al amor; pues en medio de todas las arideces y desengaños, es perenne como la hierba. Acata dócilmente el consejo de los años, y abandona con donaire las cosas de la juventud. Cultiva la firmeza del espíritu para que te proteja en las adversidades repentinas, pero no te aflijas imaginando fantasmas. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Sobre una sana disciplina sé benigno contigo mismo. Tú eres una criatura del universo, no menos que los árboles y las estrellas; tienes derecho a existir. Y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera. Por eso debes estar en paz con Dios, cualquiera que sea tu idea de Él, y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones. Conserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida. Aun con toda su farsa, penalidades y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso. Sé cauto; esfuérzate por ser feliz.


Autor: Max Ehrmann.