Apuntes del 6 al 16 de noviembre 2015

Viernes 6

[09.22 AM] Hola mundo. Espero que hayas dormido bien, al menos sobre tu mejilla occidental.

[10.56 AM] El otro día conversábamos, mi esposa y yo, respecto a esto de que las abejas estén disminuyendo su población. Se sabe que sin abejas no subsiste la vida humana, pero… ¿qué pasaría con el planeta si nos extinguiéramos nosotros?

Lunes 9

[09.00 AM] Vengo llegando de dejar a mi otro papá, al biológico, en el hospital por lo de su clavícula. Camino de vuelta a mi oficasa paso a comprar un café al servicentro acostumbrado y me encuentro con que, del otro lado del mostrador, el mismo tipo está diciéndoles a sus mismos compañeros las mismas muchas groserías de siempre. Se lo digo. Me contesta “es que estoy sin uniforme”. Qué respuesta. Le respondo que soy cliente habitual y que eso me basta para tener conciencia de que él trabaja ahí, y que no suena bien tanta coprolalia al atender. Somos tan brutos los chilengos, todos. Los que trabajan en servicentros sin saber qué es un logaritmo, y los que saben tan bien manejar los logaritmos que se coluden para que todas las empresas que ofrecen papel higiénico cobren lo mismo.

A todo esto, buenos días.

[09.30] Yo soy un hombre de amigas.
Para ellas este lindo rap de Celeste Shaw, “Amo como soy“.

Lunes 16

[20.53] A propósito de los ataques terroristas perpetrados en Francia, la semana pasada: Sí, soy uno más de los que piensan que alguien no nos está contando la historia completa, uno más de los que entiende que detrás -o encima- de todo lo que declaran los grandes líderes mundiales (entrellos el Nobel de la Paz que promueve la guerra) hay puros intereses económicos, y uno más de los que sabe que los noticieros no informan, contaminados como están del dinero de los grupos hegemónicos. Quiero saber. Queremos saber, todo todo y de buena fuente. Y, por sobre todas las cosas, aunque suene idiota, quiero escuchar a Martha Sánchez en este puto momento de la historia.

[21.57] Las personas son capaces de la maldad más terrible, pero también de las grandezas más sublimes. ¿Qué hacer, mientras nos decidimos entre nuestros dos lobos? ¿Seguir creyendo o ir a comprar la ametralladora más cercana y terminar de una vez con todo y con todos? Francia, Siria, Irak, Venezuela, y por supuesto Chile y nuestras tres delincuencias: La flaite, la político-empresarial y la de cada uno de nosotros los demás, la “gente honrada”, que tampoco existe y por ende no se salva.